
Irene ha leído con profundo interés, la nota Acerca de la Infelicidad, preguntándose siempre: donde está el alma, como comunicarse con ella? y su duda persiste: qué es la conciencia?
La pregunta de Irene se parece mucho a la que hizo Arjuna a Krisha, referente a la prakriti [la naturaleza], de purusha [el disfrutador], y del campo y el conocedor del campo, así como también del conocimiento y el objeto del conocimiento (Bhagavad Gita, Cap. 13, verso 1-2, BG 13,1-2).
No puedo pretender explicar todo esto en un mensaje, tan sólo mencionaré algunos conceptos con el fin de motivar la investigación que cada cual pueda hacer personalmente, buscando los textos védicos citados o la compañía personal de quienes tienen este conocimiento (devotos de Krishna).
Resumidamente, diremos que todos tenemos alma, que se encuentra atrapada en la existencia material tratando de apoderarse o adueñarse de la naturaleza material. De acuerdo a su capacidad, se le ha entregado un cuerpo que, para el alma, es su “campo de actividades”, en el cual dispone de los sentidos con los que el alma trata de disfrutar la existencia material. La persona que se identifica con el cuerpo se denomina “conocedor del campo”, y su alma “está condicionada”. En esta condición es difícil que el alma pueda manifestarse través del cuerpo, pues está adormecida o cubierta con el conjuro de maya o la ilusión material, creyéndose dueña de su destino y dominada por el Ego Falso.
Se considera que toda entidad viviente que se encuentra bajo el conjuro de la energía material, está en una condición anormal y de demencia. En el Srimad Bhagavatam se dice: “Por lo general, el alma condicionada está demente, debido a que se dedica siempre a actividades que son la causa de esclavitud y sufrimiento”.
Para salir de este estado es preciso practicar el servicio devocional, de modo de llegar a reconocerse un “instrumento del Señor” o, en otras palabras, hacerse “consciente de Krishna”, entendiendo que la Suprema Personalidad de Dios también está en el cuerpo, acompañando al alma individual como la Superalma, Paramatma o el Supremo Controlador. Luego, para ser feliz solo hay que prestar oído al Pramatma y proceder en consecuencia. (Sri Isopanisad, Mantra 15)
Irene pregunta si la conciencia es la voz interior? la que a veces nos dice: “no, eso que quieres hacer está mal” o “tu sabes lo que deberías hacer, y tienes que hacerlo”. Porque si es así surge la pregunta: que pasa con la gente que no tiene noción del bien y del mal, a ellos su conciencia les dice ” está bien hacerle daño a esa persona” por ejemplo en casos de daño cerebral o falta de empatía que lleva a la incapacidad de sentir el dolor ajeno. Entonces, ¿eso significa que no tienen alma? ¿pueden existir seres sin alma? porque es absolutamente evidente que existen seres sin conciencia.
Como respuesta diremos que todas las entidades vivientes tienen alma, una mosca, el león, el ciervo, una vaca, una planta y el pasto conviven de acuerdo a las leyes naturales. La mosca come desperdicios, el león ciervos, la vaca pasto, el pasto toma la energía solar, y así, cada entidad cumple con su rol en la naturaleza, luego, no hay “maldad”, lo que si hay es naturaleza, que tiene tres modalidades o Gunas para manifestarse en el plano mental y psíquico: Sattva, Rayas y Tamas.
Es decir, tan pronto como a entidad viviente toma contacto con la naturaleza material, mentalmente queda envuelta por una o una mezclas de estas modalidades, que le hace concebir la realidad de una forma, y actual en consecuencia (BG 14,2).
Entonces, de acuerdo al grado de evolución espiritual de una persona, su concepción del mundo puede ser Sattvica, en el plano de la bondad, donde no se ve muy afectado por los sufrimientos materiales, y tiene una sensación de estar adelantado en el conocimiento material. En esta modalidad están las personas más sabias y felices, las que se encuentran más o menos libres de reacciones pecaminosas por el conocimiento védico que ellas tienen (BG 14,6). Sin embargo continúan atadas a la naturaleza material.
La modalidad de la pasión (Rajas) nace de ilimitados deseos y anhelos, y, debido a ello, la entidad viviente encarnada queda atada a las acciones materiales fruitivas (BG 14,7). La mujer siente atracción por el hombre, y el hombre siente atracción por la mujer. Eso se denomina la modalidad de la pasión. Y cuando la modalidad de la pasión aumenta en uno, se desarrolla el anhelo de tener disfrute material. Uno quiere disfrutar del goce de los sentidos, quiere un poco de honor en la sociedad, quiere tener una familia feliz, con una hermosa casa, esposa e hijos. Ésos son los productos de la modalidad de la pasión. La sociedad moderna es parcialmente rajásica y atada por todas estas actividades.
La modalidad de la oscuridad (Tamas), nacida de la ignorancia, causa el engaño de todas las entidades vivientes encarnadas. Los resultados de esa modalidad son la locura, la indolencia y el sueño, los cuales atan al alma condicionada (BG 14,8). En la modalida de la bondad y hasta en la pasión, uno puede llegar a entender cómo son las cosas, pero para una persona tamásica es imposible hacerla entrar en cordura. Por ejemplo, todo el mundo puede ver que su abuelo ha muerto y que, por ende, uno también morirá; el hombre es mortal. El niño que él engendre también va a morir. De manera que, la muerte es segura. Aun así, la gente está acumulando dinero como loca y trabajando mucho día y noche, sin preocuparse por el espíritu eterno. Eso es locura. El hombre que está en esa situación se ve siempre abatido, y es adicto a los estimulantes y al sueño. La sociedad moderna es parcialmente tamásica.
La única forma de liberarse de este acondicionamiento es vivir permanentemente con la conciencia de ser un órgano del Señor Supremo, o consciente de Krishna, y la liberación de las tres modalidades de la naturaleza material se logra por medio de las lecturas y la compañía debidas, junto al servicio devocional, comenzando por ejecutar nuestras acciones cotidianas de la mejor forma, para que el producto del trabajo pueda ser ofrecido dignamente al Supremo Creador (BG 11,55).
Ese será mi aporte a la Guna de la sociedad en que me desempeño.
Con afecto,
Radhe Krishna